“La comunicación no es un oficio de merolicos, es una herramienta de combate para la revolución”. Era esa la opinión que el fallecido Hugo Chávez tenía sobre el efecto de la comunicación dentro de la política, de allí que el que fuera presidente de la República intentara por diversas vías generar canales informativos que vendieran la narrativa de su gobierno. Ese propósito se mantendrá inclusivo con su sucesor. Sin embargo, hoy el aparato comunicacional del chavismo, lejos de ser un pilar fundamental de la “revolución”, se ha transformado en un centro de riñas y peleas internas hechas públicas que poco hacen por masificar los conceptos ideológicos que promulgaron en su momento. De la hegemonía comunicacional que buscaban, queda muy poco.
La semana pasada se anunció el cierre de la agencia Venezuela News, un grupo de medios -página web, estación radial, revista impresa- vinculados a Alex Saab (señalado testaferro de Nicolás Maduro y deportado a Estados Unidos) que se esforzaba en imponer las matrices del chavismo.