Hace un par de años, Irepelusa, Frank Lucas y Veztaloneintegrantes de flores madrese propusieron hacer una suerte de investigación para conocer más sobre la música tradicional de varios países de la región. Su intención era tomar algunos de los elementos musicales de cada país y fusionarlos con los suyos para luego convertirlos en un EP que titularían De norte a sur. Por distintas razones, no pudimos concretar ese proyecto. Pero eso no impidió que, más tarde, desarrollaran algo similar sin darse cuenta.
Hace poco más de dos meses, el 26 de febrero, el grupo de Puerto La Cruz lanzó Que vayan y lo cuentensu tercer álbum de estudio. La discoteca se siente como un viaje musical por el sur del continenteque comienza y termina en Venezuela. A través de ritmos como tambores, salsa, merengue y cumbia, Motherflowers logró construir una fotografía de la identidad venezolana y latinoamericana.. Un recorrido completo por esos elementos que nos acercan ya su vez nos diferencian.
Motherflowers no busca con Que vayan y lo cuenten competir con nadie ni posicionarse en un lugar en particular | Foto cortesía“Buscábamos de alguna manera representar eso que se vive en Venezuela. Estar bombardeados por un montón de géneros que pertenecen al día a día del venezolano: despertar con llaneras, pero terminar el día con reguetón. Queríamos hacer esa fotografía de todos los géneros con los que fuimos atravesados como venezolanos y que han sido parte de nuestra historia desde que somos chamitos. Creemos que en ese sentimiento hay una fotografía muy clara en la que los tres pusimos un poquito de cada uno”, dice Veztalone.
Mucho antes de que la idea de Que vayan y lo cuenten apareciera, el grupo apenas tenia algunas canciones sueltas. Algunas nuevas y otras viejas, pero nada concreto. Fue “Mi casita”, tema que cierra el álbum, y el primero que se conoció, el que comenzó todo.; el que —sin querer— le dio forma a ese viaje musical que abre y cierra en casa con una carta de amor a lo conocido, a lo que se extraña cuando se está lejos y lo que se quedó contigo.
“’Mi casita’ fue una de esas canciones que cuando la hicimos sentimos que tenía que haber un álbum que la acompañara. Allí nació todo. Antes de eso, teníamos algunos temas sueltos que nos parecían Fríopero todavía no los visualizamos como una discoteca”, cuenta Veztalone.
Poco a poco, cada uno fue alimentando el álbum con ideas, ritmos, referencias hasta que el proyecto comenzó a tomar forma y dirección.. Dejó de ser una idea abstracta para convertirse en esa fotografía que imaginaron años atrás. “Priorizamos mucho lo que necesitaba cada canción. y lo que nos iba pidiendo, porque cada tema te va hablando y te dice por dónde ir a nivel de mezcla, de protagonismo de voz o de interpretación”, detalla Frank Lucas.
Aunque el álbum estaba casi listo, los Motherflowers sentían que faltaba algo para que ese viaje estuviese completo.. Un punto de partida. Fue “Falta poquito”, una de las últimas canciones que compusieron, la que comienza en las costas venezolanas con la voz de Valentina Quintero incluida en esa travesía sonora. “Cuando la pensamos que habíamos encontrado la pieza que le hacía falta al rompecabezas. Es una canción que nos representa desde lo tradicional, pero que también tiene elementos nuevos”, asegura Frank.
Equilibrio en la lejaníaPese a los distintos géneros que incluye Que vayan y lo cuenten, los músicos consideran que es su trabajo más equilibrado. Su propia experiencia como músicos que emigraron -Irepelusa y Frank a Colombia y Veztalone a Argentina- tuvo un peso importante en el sonido de las 16 canciones del álbum.
“Nos permeamos bastante de la cultura del lugar en el que estamos sin querer, sin buscarlo.. Por ejemplo, en Bogotá hay una movida bastante interesante de dancehall y eso termina metiéndose en nuestra música. También nos pasa con Argentina, que podría decirse que es nuestra tercera casa porque Vezta está allí. Él nos ha mostrado muchas cosas que están sucediendo allá, no solo del ámbito musical, sino a nivel de movida artística urbana. Eso al final, quieras o no, termina permeándote como artista y se ve plasmado en la música que hacemos”, explica Frank.
Motherflowers en el showcase de Que vayan y lo cuenten en Caracas | Foto Ezequiel CaríasPrecisamente, estar lejos de casa les permitido –dice Irepelusa– poner en perspectiva muchas cosas que eran importantes y valorarlas mucho más. “Estar fuera hizo que extrañáramos y valoráramos muchas de las cosas de donde venimos. Eso lo plasmamos en el álbum”.
Más allá de los géneros y fusiones que incluye la obra, una de las cosas que más destaca de Que vayan y lo cuenten son las colaboraciones. Algunas habituales, como la de Akapellah o el uruguayo Cardellino, y otras nuevas, como la del argentino L-Gante. Ninguna fue al azarcon cada uno de los artistas que se sumó al proyecto había una conexión especial.
“Hay un factor que siempre consideramos: que haya un sentimientoque existe respeto y admiración mutua. También hay otro aspecto muy importante para nosotros, un factor diferencial. Cuando hacemos una canción, nosotros tres cumplimos las funciones que necesita; cuando sumamos a alguien es para que haga algo que nosotros no podemos hacer o que no haríamos. Eso es lo que hace que sea interesante la mezcla. Nos pasó con L-gante, que es muy distinto a nosotros. Evidentemente tenemos nuestras similitudes, pero está bastante alejado de nuestro universo, y eso nos emocionó un montón”, comparte Lucas.
A Motherflowers no le da miedo experimentar. Tampoco le teme al qué dirán. Conocen a su audiencia y saben que suelen esperar lo más inesperado de ellos.. “Siento que hemos acostumbrado a nuestra comunidad a no saber con qué encontrarnos. Eso es un reto bastante emocionante para nosotros, que nos hace sentir un cosquilleo cada vez que vamos al estudio”, dice.
Sobre las canciones del álbum que más resuenan en ellos, coinciden en que es algo que suele variar según las temporadas. “Hay semanas en las que me puede gustar más ‘Falta poquito’ o ‘Infierno favorito’, y hay otras en las que me gustan más otras. Todas resuenan con nosotros, pero en diferentes etapas”, comenta Irepelusa.
Inquietudes en el caminoPara flores madre, Que vayan y lo cuenten es su álbum más maduro y una muestra de la evolución musical, del brillarque ha experimentado el grupoasegura Veztalone. “Siento que va muy en sincronía con lo que es Motherflowers y es una respuesta a nuestra propia historia. No es algo desarticulado de lo que hemos venido haciendomás bien siento que nos da más herramientas para hacer muchas más cosas. No lo veo como un antes y un después en nuestra carrera, pero sí como algo que nos da mucha más estructura para hacer cosas más grandes”.
En comparación con sus trabajos anteriores, retrofuturismopsicotropical (2022) y Mamá Flor (2023), el grupo considera que Que vayan y lo cuenten es su trabajo “más global” y pensó para interactuar con las inquietudes de quien lo escucha en el camino. “Está hecho como una obra para el público, para que interactúe con todas las personas que se lo consiguen en el camino. Tratamos de que en su lenguaje, tanto musical como en sus letras, fuese muy nosotros.que tuviese nuestra identidad, pero que también cualquier persona que lo escuche podrá tener la curiosidad de medirse en este universo”, dice.
El grupo de Puerto La Cruz describe Que vayan y lo cuenten como su album mas maduro y equilibrado | Foto cortesíaEste álbum, del que se sienten totalmente satisfechos, también les permitió, al menos en el caso de Veztalone, reconocerse a sí mismos más como músicos.. “En el primero yo no me consideraba un músico. Me veía como una persona creativa que podía hacer música. Con el tiempo hemos ido cada uno puliendo muchas áreas de la producción musical. y siento que ahora puedo decir que Que vayan y lo cuenten es el álbum que queríamos sacar. No le quitaríamos nada. No le agregaríamos nada. Es ese álbum que queríamos mostrar en este momento de nuestras vidas. Y tal cual como salió, es como queríamos presentar a Motherflowers en este tercer álbum”.
Estafa Que vayan y lo cuentenel grupo de Puerto La Cruz no busca competir con nadie ni posicionarse en un lugar en particular. Su intención es la misma desde que comenzó el proyecto: experimentar desde su propio espacio, sin presionar para agradar o encajar, solo disfrutar lo que hacen. “Una de las cosas que tenemos claras es que queríamos hacer nuestra esquina sin competir, sin parecernos, sin querer sumarnos a ninguna ola, solo mostrar esto (su música) desde esa perspectiva muy propia. Si quieren ponernos en algún lugar, eso ya es responsabilidad de los oyentes. Nosotros no hicimos nuestra música buscando estar al lado de o para ser parte de, pero lo asumimos con muchísimo cariño si así pasa”, dice Veztalone.
Motherflowers quiere que cada persona que escuche el álbum pueda construir su propia fotografía de los recuerdos, lugares o sentimientos que les despierten sus canciones.. Quieren que cada uno pueda contar, así como lo han hecho ellos, sus propias experiencias. “La obra se termina con lo que tú terminas sintiendo. Ese es el concepto de esto. Lo que tú hayas sentido cuando escuchaste el álbum, a donde te hayas llevado, a la carretera que hayas transitado, así sea la camionetica de tu casa al trabajo. Donde lo hayas vivido, donde lo hayas visto. Eso que le vayas a contar a otra persona sobre lo que el álbum te hizo sentir cuando lo escuchaste. Creo que ahí está el otro pedazo de la obra.que no nos corresponde decir cómo se cuenta”, finaliza Veztalone.