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Wednesday, June 17, 2026
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    México exige acero local para todos los proyectos gubernamentales

    Puntos clave El presidente Sheinbaum firmó el Acuerdo para la Promoción de la Industria Siderúrgica Nacional, que exige que todas las compras gubernamentales de acero provengan de productores nacionales.

    El pacto abarca 19 agencias federales y tres cámaras industriales, con más de 8.000 millones de dólares en compromisos de inversión y 90.000 empleos directos en juego.

    México produjo 14 millones de toneladas de acero en 2025, pero consumió 28 millones, y las importaciones enviadas cada vez más desde China a través de terceros países llenan el vacío.

    El pacto de acero de México es la medida de política industrial más importante de la presidencia de Sheinbaum, un mandato de compra local respaldado por el gobierno diseñado para proteger 90.000 empleos tanto del dumping chino como de los aranceles estadounidenses simultáneamente.

    El gobierno de México firmó el miércoles un pacto siderúrgico histórico que exige que todo el acero adquirido para obras públicas, infraestructura y proyectos gubernamentales se produzca en el país. El Rio Times, el medio de noticias financieras latinoamericano, informa que el acuerdo une a 19 agencias federales, incluidas Pemex, CFE y la Secretaría de Infraestructura, con tres importantes cámaras industriales en un esfuerzo coordinado para sustituir importaciones y fortalecer la cadena de suministro nacional.

    La presidenta Claudia Sheinbaum calificó el acuerdo como histórico y dijo que sólo se seguirían importando tipos de acero especializados no fabricados en México. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, calificó el acuerdo de fundamental para reducir la dependencia de las importaciones y afirmó que la prioridad es adquirir lo que se produce en México.

    Por qué es importante ahora el Pacto del Acero de México El acuerdo responde a una crisis que golpea a la industria desde dos direcciones. Al norte, Estados Unidos impuso aranceles del 50% al acero mexicano a mediados de 2025, colapsando la participación de México en el mercado estadounidense del 2,3% a menos del 1%. Las exportaciones a Estados Unidos cayeron un 27% a 1,9 millones de toneladas y la industria perdió capacidad de producción durante 22 meses consecutivos.

    México exige acero local para todos los proyectos gubernamentales. (Foto reproducción de Internet) Desde el este, el acero barato de origen chino ha inundado el mercado interno a través de la triangulación a través de Vietnam, Malasia, España e Italia. Las importaciones ahora representan el 40% del consumo total de acero de México, frente al 35% hace un año. México produjo 14 millones de toneladas en 2025, pero consumió 28 millones; el déficit se llenó casi en su totalidad con importaciones que, según los productores nacionales, están subsidiadas y tienen precios injustos.

    El pacto utiliza el poder adquisitivo del gobierno (el sector de la construcción por sí solo consume aproximadamente el 60% del acero de México) para redirigir la demanda hacia las acerías nacionales. Para 2026, el sector público ha comprometido 150.000 toneladas de acero de refuerzo, 150.000 toneladas de acero estructural y más de un millón de toneladas para proyectos de construcción de ferrocarriles.

    Los tres pilares del acuerdo Raquel Buenrostro, titular del Ministerio Anticorrupción y Buen Gobierno, esbozó tres pilares. El primero es la coordinación de las adquisiciones públicas, que exige que todas las agencias federales den prioridad al acero nacional y establezcan acuerdos de suministro directo con los productores mexicanos. El segundo es financiar incentivos a través de bancos de desarrollo para proyectos de infraestructura que incorporen acero mexicano.

    El tercero es la defensa comercial: una aplicación más estricta contra las prácticas desleales de importación, la promoción de los proveedores mexicanos y una estrategia explícita de sustitución de importaciones. La industria siderúrgica se comprometió a cambio a garantizar calidad, precios competitivos y condiciones de entrega oportunas diseñadas para evitar que el pacto se convierta en una licencia para la inflación de precios internos.

    Qué significa esto para los inversores El presidente de Canacero, Sergio de la Maza, dijo que el acuerdo asegura aproximadamente 90.000 empleos directos y brinda seguridad para más de ocho mil millones de dólares en compromisos de inversión que ya están en trámite. Empresas como DeAcero, ArcelorMittal México y Ternium México están ampliando sus plantas de laminación y sus operaciones mineras para reducir la dependencia de las importaciones.

    La industria siderúrgica de México tiene una ventaja estructural que el pacto pretende aprovechar: el 93,5% de su producción utiliza hornos de arco eléctrico alimentados en gran medida con chatarra reciclada, lo que le otorga una huella de carbono menor que la de los competidores asiáticos que dependen de los altos hornos. A medida que la ola de nearshoring continúa impulsando la construcción industrial en el norte y centro de México, la demanda interna de acero está aumentando estructuralmente; el pacto garantiza que la demanda fluya hacia los productores mexicanos en lugar de hacia las importaciones triangulares.

    Para los observadores internacionales, el momento es deliberado. La revisión formal del T-MEC comienza el 25 de mayo y la capacidad de México para demostrar autosuficiencia industrial fortalece su posición negociadora sobre reglas de origen y umbrales de contenido. El pacto del acero no es sólo una política industrial: es una preparación para la guerra comercial.