En medio de tensiones políticas y horas de desacuerdos dentro del ejecutivo, el presidente del Congreso de Perú, el fujimorista Fernando Rospigliosi, informó que el gobierno avanzó este miércoles con el primer diseño para la compra de aviones de combate F-16 Block 70 a Estados Unidos, una operación que ha generado controversia en las últimas.
El anuncio lo realizó a través de la red social X, donde aseguró que el ejecutivo “está efectuando hoy el pago comprometido en los dos contratos que se firmaron el lunes 20, para la adquisición de aviones para la Fuerza Aérea del Perú”.
La confirmación llega en un momento de evidente contradicción dentro del propio gobierno. Apenas una hora antes, el presidente interino José María Balcázar se dirigió al país para reiterar su posición de aplazar la compra, argumentando que la decisión debería recaer en la próxima administración, que asumirá funciones en julio. El monto total de la operación asciende a 3.500 millones de dólares.
Hasta ahora, el ejecutivo no ha emitido una comunicación oficial que confirme el pago mencionado por Rospigliosi, lo que añade incertidumbre sobre el estado real del proceso.
Renuncias en el gabineteLa controversia en torno a la adquisición de los aviones ya ha tenido consecuencias políticas inmediatas. Este mismo miércoles, los ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa presentaron su renuncia, en medio de desacuerdos con la postura del mandatario interino sobre posponer la operación.
Pese a ello, tanto Rospigliosi como el entonces canciller Hugo de Zela han insistido en que los contratos ya fueron suscritos el pasado lunes, lo que obligaría al Estado peruano a cumplir con los compromisos asumidos.
Riesgos de frenar la operaciónDesde el Congreso, Rospigliosi ha advertido sobre las implicaciones de detener el proceso. A su juicio, suspender la compra podría generar consecuencias significativas para el país, tanto en el plano legal como en el económico y estratégico.
El legislador recordó que el cronograma de pagos establecido que este miércoles debía ejecutarse un primer desembolso de 2.000 millones de dólares. No cumplir con esta obligación, señaló, podría derivar en sanciones contractuales, la pérdida de la opción de compra e incluso retrasar durante años la modernización de la Fuerza Aérea del Perú.
Asimismo, subrayó que el Parlamento ya había aprobado los recursos necesarios para financiar la operación, por lo que un eventual incumplimiento podría generar cuestionamientos sobre la legalidad del proceso.
En medio del debate, Rospigliosi también atribuyó la postura del ejecutivo a factores políticos, al afirmar que Balcázar ha optado por no respaldar la compra tras verso “sometido a presiones de grupos comunistas e izquierdistas”.
Presión internacional y antecedentesLa decisión del presidente interino de frenar la operación, anunciada días atrás, no solo ha tenido repercusiones internas. También provocó una reacción del embajador de Estados Unidos en Perú, quien advirtió sobre posibles represalias si el país no respeta el principio de acuerdo alcanzado previamente.
Dicho entendimiento, según versiones, habría sido suscrito durante la administración del expresidente interino José Jerí (2025-2026), en un proceso que se manejó con carácter reservado.
La adquisición contempla la compra de 24 aeronaves de combate, en una competencia en la que participará el F-16 Block 70 de fabricación estadounidense, el Gripen de Suecia y el Rafale de Francia. Sin embargo, de acuerdo con informes de medios locales, la oferta inicial de Estados Unidos se habría considerado solo 12 unidades, lo que añade más elementos al debate sobre las condiciones finales del acuerdo.
Con información de Efe.