8.4 C
Buenos Aires
Tuesday, June 16, 2026
More

    Choque de civilizaciones: Irán en contra de Occidente

    Foto BBC MundoEl choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial es una obra que tuvo un gran impacto como teoría de las relaciones internacionales. Fue formulado en un artículo de Samuel Huntington publicado en la revista estadounidense Asuntos exterioresen 1993, y transformado posteriormente en un libro en 1996. En ella describe la distribución de grandes religiones y la existencia actual de nueve civilizaciones: subsahariana, latinoamericana, sínica, hindú, budista, nipona, occidental, ortodoxa e islámica.

    En esencia, la obra se basó en el argumento de que, tras la Guerra Fría, los conflictos globales no serían ideológicos ni económicos, sino culturales. Defina que las principales civilizaciones chocarán por diferencias profundas en religión e identidad, situando a la cultura como la principal fuente de conflicto.

    Ahora bien, aunque en la actual confrontación entre los Estados Unidos e Israel versus Irán los objetivos de seguridad son el origen de la guerra, además de la estrategia transaccional de Trump basada en su política de seguridad nacional de dominar los recursos estratégicos, como el petróleo, dentro de una rivalidad sistémica con China y Rusia, el componente civilizatorio se nos hace cada vez más evidente en el reto existencial que plantea la cúpula de chitas iraníes frente a Israel y occidente en general.

    Recordemos que Huntington situó a Irán dentro del bloque de la civilización islámica, a la que consideraba un adversario potencial de Occidente, y que ese país, junto con Pakistán, colabora estrechamente con China en temas de seguridad y defensa, consolidando un eje contra la hegemonía estadounidense, destacando además el resurgimiento del fundamentalismo como la reafirmación islámica contra la universalización de los valores occidentales.

    Tres décadas después de su obra, confirmamos que su teoría sigue vigente. El régimen chiita de Irán ha mantenido negociaciones con Occidente desde una postura de resistencia ideológica, desconfianza histórica y maximización de su seguridad nacional. Ha combinado la diplomacia con la presión militar indirecta, a través de los proxis y células terroristas alrededor del mundo, victimizándose, cuando ha sido victimario hasta de manera bárbara contra su propio pueblo, utilizando su programa nuclear y de misiles como herramientas de disuasión y amenazas en contra de Israel y occidente.

    En el conflicto actual, a pesar de que Donald Trump ha afirmado que ha mantenido conversaciones con Irán en relación a posibles acuerdos, esta no pareciera ser la realidad. La postura radical e irracional, basada en el fundamentalismo de los líderes que emergen tras los fallecidos, y sus mensajes de resistencia, a pesar de los miles de ataques que han tenido en su territorio, nos indican que más que la lógica, están guiados por sus creencias y cultura.

    Igualmente, con los ataques de Irán a las monarquías del Golfo, se ha revelado aún más el choque existente entre suníes y chiíes. La rivalidad define en gran parte la inestabilidad en el Oriente Medio, con enfrentamientos reflejados en conflictos en Siria, Irak, Yemen y la Franja de Gaza. Actualmente, Irán lidera el bloque chiita, mientras que Arabia Saudita se posiciona como la principal potencia sunita, disputando la influencia regional.

    Se plantea entonces un choque de civilizaciones evidente, de difícil resolución y de resultados devastadores. Pareciera que no entienden otra razón que la fuerza y ​​que, de ser atacados, se convertirían en mártires y ser premiados en el cielo, sin tener en consideración la gravedad de los daños en su propio país, la región y el mundo entero.

    Solo nos queda la esperanza de que los líderes mundiales entiendan que la supervivencia del mundo está en sus manos y que el apoyo a las desviaciones perniciosas de las religiones y culturas deben ser contenidas cuando amenazan la paz y la seguridad internacionales.