El obispo de la Diócesis de El Alto, Monseñor Giovani Arana celebró una Eucaristía en el lugar del reciente accidente aéreo suscitado el pasado viernes, en la oportunidad la Iglesia pidió por el eterno descanso de los fieles fallecidos y consuelo para sus familias.
En presencia de la población alteña, oficiales de la Fuerza Aérea Boliviana y medios de comunicación, Arana recordó el accidente que cobró vidas y dejó heridos, criticando la indiferencia ante el sufrimiento ajeno donde, algunas personas, buscaron el dinero esparcido: «No dejemos que lo material nos deje ciegos; Seamos solidarios más que nunca», sostuvo.
De igual forma, Monseñor vinculó el Evangelio del II Domingo de Cuaresma –la Transfiguración en el Tabor– con la realidad: «El camino cristiano no es solo cruz, sino luz; no solo muerte, sino promesa de vida». Asimismo invitó a escuchar a Cristo, señalando que la última palabra no la tiene la tragedia, sino Dios, toda vez que Cristo atravesó el sufrimiento y lo venció, sostuvo.
»Lloramos con ustedes, pero sus seres queridos están en manos del Padre. Levántense, no tengan miedo, dice Jesús», dijo el prelado pidiendo a los fieles conversión cuaresmal.
«Vivamos cada día como don; Seamos más humanos, solidarios, atentos. Aprendamos a decir te quiero, perdóname, gracias», expresó.
También Monseñor lamentó la fragilidad de la vida y llamó a la unidad en El Alto. «Esta tragedia nos sacude; no siembre divisiones, sino solidaridad», señaló a tiempo de invocar a la Virgen María para que consuele a madres, padres y heridos y bendijo el lugar para que sea «memoria de oración y esperanza, no desesperación».
La Eucaristía culminó con una bendición especial del sitio. «La muerte no tiene la última palabra: Cristo es la Vida», concluyó el Obispo de El Alto lamentando el accidente aéreo que dejó 22 fallecidos, según fuentes oficiales.