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Wednesday, June 17, 2026
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    Marcelo Gallardo y River Plate: ¿Se acerca el final de un doloroso segundo acto?

    Ese dicho inmortal popularizado por Miguel de Cervantes en Don Quixote – que “las segundas partes nunca fueron buenas” – bien podría aplicarse a la segunda etapa de Marcelo Gallardo al frente de River Plate.

    El regreso de Gallardo al gigante bonaerense, en agosto de 2024, quedó muy alejado del inolvidable primer capítulo que lo convirtió en una figura digna de una estatua en el club, cuando conquistó 14 títulos, más que cualquier otro técnico en la historia de River.

    Después de tres derrotas ligueras consecutivas, el técnico de 50 años podría ni siquiera llegar al próximo partido de su equipo contra Banfield el jueves en el Monumental.

    Entre mediados de 2014 y finales de 2022, Gallardo construyó una era dorada en River, una de las potencias futbolísticas de Sudamérica, sobre todo al ganar dos títulos de la Copa Libertadores (2015 y 2018), uno de ellos conseguido en una final contra su archirrival Boca Juniors, así como la Copa Sudamericana en 2014.

    Pero después de una campaña moderada en 2022, el técnico optó por alejarse. Después de casi un año fuera del juego, volvió a entrenar con Al-Ittihad en Arabia Saudita, solo para ser despedido a mediados de 2024 debido a malos resultados.

    Apenas unas semanas después, tras la partida de Martín Demichelis -su sucesor durante esa ausencia de 18 meses-, Gallardo retomó su lugar en el banquillo de River para un segundo ciclo que ahora se tambalea.

    Espiral descendente

    A su regreso, Gallardo firmó un contrato hasta finales de 2025. El nuevo presidente del club, Stefano Di Carlo, lo extendió hasta diciembre de 2026, incluso después de un año en el que el equipo no logró clasificar a la Libertadores.

    Además de esa inesperada ausencia de la principal competencia de clubes del continente, Gallardo ha soportado una serie de decepciones a nivel nacional, al no poder asegurar ninguno de los numerosos títulos en oferta a pesar de más de 70 millones de dólares invertidos en fortalecer el equipo.

    El domingo, River perdió 1-0 ante el líder Vélez Sarsfield, cayendo al décimo lugar de su grupo y al 21º en general en la clasificación de 30 equipos.

    Para complicar las cosas, el equipo ha marcado sólo cuatro goles en seis partidos de liga (ninguno de sus delanteros), lo que pone de relieve una alarmante falta de ventaja ofensiva.

    Las preocupantes estadísticas se remontan al año pasado: River ha sufrido 12 derrotas en sus últimos 20 partidos domésticos, una cifra impensable para uno de los clubes más populares y poderosos de Argentina.

    Tras la derrota ante Vélez, Gallardo declinó dar su habitual rueda de prensa posterior al partido. Medios locales informaron que se tomará varias horas para reflexionar, evaluar la situación y decidir si se siente capaz de revertir la crisis o si es hora de encaminarse hacia la salida.

    Sin pensar en hacerme a un lado

    “La gente claramente no está contenta cuando no ganamos y lo está cuando lo hacemos. Tenemos que reconstruir esa conexión entre los aficionados y el equipo”, dijo Gallardo la semana pasada después de una estrecha victoria por 1-0 sobre Ciudad de Bolívar de la segunda división en la Copa Argentina.

    “No estoy pensando en dar un paso al costado. El ruido en torno a los resultados siempre está ahí, especialmente cuando no son favorables. Pero si eso nos desestabiliza, significa que no estamos convencidos de lo que estamos haciendo. Y yo estoy convencido, todos lo estamos”, añadió.

    Por ahora, se espera que Gallardo vuelva a enfrentarse a los fieles de River el jueves en el Monumental, donde parece poco probable que miles de hinchas de la banda roja se vuelvan contra el hombre cuya estatua se encuentra a las afueras del estadio.

    Desde la directiva, encabezada por Di Carlo, la intención es apoyar al ídolo sin presiones mientras sopesa su futuro, una decisión que finalmente queda en sus propias manos.

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