El fabricante argentino de neumáticos Fate ha anunciado el cierre “inmediato y definitivo” de su enorme planta industrial en la provincia de Buenos Aires, dejando a 920 trabajadores sin empleo.
“Fate SAICI comunica que a partir del día de hoy cesan las operaciones en su planta industrial ubicada en Virreyes, partido de San Fernando, Provincia de Buenos Aires”, dijo la empresa en un comunicado emitido el miércoles.
La planta, la más grande del país, producía más de cinco millones de neumáticos al año. El cierre se produce en medio de una importante crisis en el sector industrial argentino vinculada a las políticas de liberalización comercial del gobierno del presidente Javier Milei, que ha provocado un aumento de las importaciones.
También cesarán las operaciones comerciales, afirmó la firma. El destino había iniciado previamente un procedimiento preventivo de crisis a principios de este año.
Ante la noticia, la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de Argentina dijo que había convocado a mediodía a una audiencia de conciliación entre los dueños de Fate y el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA).
Fate dijo que el jueves pagará todos los salarios pendientes, las indemnizaciones por despido legales y las deudas pendientes.
El destino achaca su decisión de cerrar la planta a “cambios en las condiciones del mercado” que “obligan a abordar los retos del futuro desde una perspectiva diferente, sin dejar de valorar la vocación industrial que siempre nos ha definido”.
La empresa, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, subrayó que no se trata de un proceso de reestructuración judicial ni de un plan de rescate, sino de un cierre total que implica la liquidación de activos y el pago de indemnizaciones por despidos legales y otros derechos legales.
Fuentes cercanas a la firma, citadas por la agencia Noticias Argentinas, dijeron: “Es un cierre definitivo y a cada uno se le pagará lo que se le debe: empleados, proveedores, bancos. Se liquidará todo y se bajarán las persianas”.
Actualmente, alrededor del 75 por ciento de los neumáticos que se venden en Argentina son importados. Sólo en mayo del año pasado ingresaron al país 869.525 unidades -la cifra mensual más alta en dos décadas-, en su mayoría procedentes de Asia. En respuesta, los precios de los neumáticos de producción nacional cayeron entre un 15 y un 40 por ciento, reduciendo los márgenes de beneficio.
Según estimaciones de la consultora privada PxQ, entre 2023 y 2025, las importaciones de neumáticos aumentaron un 34 por ciento y los precios internos cayeron un 42 por ciento.
Rechazar
Fate dijo que había estado en declive sostenido desde mayo de 2024. Dijo que el impacto de las importaciones chinas, así como una combinación de altas cargas fiscales, restricciones cambiarias y la falta de incentivos a la exportación habían dejado a la empresa en desventaja en comparación con los competidores regionales y globales.
“A lo largo de más de ocho décadas, FATE construyó un liderazgo industrial basado en una inversión sostenida, un desarrollo tecnológico avanzado y un compromiso inquebrantable con la calidad”, afirmó la empresa en su comunicado, destacando que era el único productor nacional de neumáticos radiales para transporte, con exportaciones a Europa, Estados Unidos y América Latina.
El destino dijo que había generado empleo de calidad, desarrollado proveedores locales, exportado tecnología y contribuido al tejido productivo del país. “Esa identidad nos define y nos acompañará en los desafíos que tenemos por delante”, afirmó, expresando su “profundo agradecimiento” a empleados, clientes y proveedores.
Tras el cierre, el empresario Javier Madanes Quintanilla se centrará en sus otros emprendimientos, incluida la producción de aluminio a través de Aluar, informaron medios locales.
En una entrevista de 2024, Quintanilla calificó el programa de austeridad impulsado por la administración Milei como “el más duro de la historia”, alegando que no había apoyo suficiente para las empresas argentinas.
“Tengo un gran respeto por la inversión extranjera, pero la conversación con el CEO de una multinacional que opera en Argentina es muy diferente a la que tiene alguien con una larga trayectoria en el país. A veces siento cierto desprecio por el capital nacional”, dijo en entrevista en La Fábrica del Podcast.
El sindicato de trabajadores del neumático SUTNA (Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino), ha realizado múltiples huelgas en los últimos años, incluido un paro de casi tres meses en 2022 con bloqueos en las plantas de Fate, así como de los competidores internacionales Pirelli y Bridgestone.
Los enfrentamientos con líderes sindicales se han intensificado en los últimos meses, tensando los vínculos con los sindicatos, y la empresa se queja de la baja productividad.
Alejandro Crespo, secretario general del SUTNA, ingresó a la planta con al menos otros 10 empleados tras el anuncio. Dijo que los trabajadores estaban “exigiendo la reapertura de la empresa” y describió el cierre como “repentino y completamente ilegal”.
“Vamos a hacer todo lo posible para que la fábrica se reabra. Una solución es posible”, afirmó Crespo.
La policía de la provincia de Buenos Aires intervino y detuvo al dirigente sindical, afirmando en un comunicado oficial que la acción tenía como objetivo impedir que los trabajadores ocuparan la planta.
Crespo se unió a Fate en 2004 luego de que su padre se jubilara luego de 40 años en la empresa. Posteriormente saltó a la fama durante la disputa de 2022 que paralizó la industria del neumático y se ha alineado con el izquierdista Partido Obrero (PO), participando en asambleas y congresos del partido.
“Profunda preocupación”
En un comunicado, el grupo cámara Unión Industrial Argentina (UIA) expresó “profunda preocupación” por el cierre de la planta FATE y advirtió que el episodio forma parte de un proceso más amplio de deterioro del sector manufacturero.
Fate es “una empresa de propiedad nacional con décadas de experiencia en el desarrollo industrial argentino y generadora de empleo, tecnología y cadenas de valor locales”, señala el comunicado de la UIA, subrayando el impacto de cerrar una planta de producción.
La UIA señaló que detrás del cierre de una fábrica “hay trabajadores, familias, proveedores, transportistas, PyMES asociadas [small and medium firms] y comunidades enteras que dependen de ese polo productivo”.
Hasta noviembre de 2025, la industria había perdido casi 65.000 puestos de trabajo en los dos años anteriores, lo que equivale a una disminución del 5,4 por ciento en el empleo sectorial, dijo la UIA.
Industriales Pymes Argentinos (IPA) calificó el cierre de Destino y la pérdida de más de 900 puestos de trabajo como “una señal de alerta sobre la delicada situación que enfrenta el tejido productivo nacional”.
“Cada empresa que cierra no es sólo una estadística: es capacidad productiva la que se pierde, inversión que se paraliza y empleo que desaparece”, afirmó el grupo.
La noticia del cierre de la planta llega mientras la administración de Milei busca impulsar un controvertido proyecto de reforma laboral que reestructuraría y reduciría los paquetes de indemnizaciones, permitiría el pago en especie (bienes o servicios), extendería la jornada laboral a 12 horas potenciales y restringiría el derecho de huelga, entre otras medidas.
La CGT, la principal central sindical de Argentina, convocó a una huelga para este jueves en señal de rechazo a los cambios. Aún está por confirmar si también se organizará una manifestación.
“Lo que está pasando en Fate es parte del fracaso del programa económico de este gobierno. No estamos dispuestos a renunciar a los logros alcanzados por el movimiento obrero”, dijo el miércoles Cristian Jerónimo, codirigente del sindicato CGT.
– TIEMPOS/PERFIL/NA
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