La Fuerza Aérea Paraguaya (FAP) desplegó un operativo aéreo para interceptar una avióneta con matrícula boliviana que realizaba un vuelo no autorizado dentro del espacio aéreo de Paraguay y que, según las autoridades, estaría vinculado a actividades ilícitas.
El procedimiento se activó tras trabajos de inteligencia y vigilancia aérea. La aeronave fue identificada visualmente y se intentó establecer contacto por radio para ordenar su aterrizaje, pero el piloto ignoró las instrucciones y mantuvo su rumbo hacia la zona limítrofe con Brasil.
Ante la desobediencia y la cercanía con la frontera, el comando de la FAP autorizó la aplicación del protocolo previsto en la Ley 6.080, que permite el uso de disparos disuasivos. Según explicó el comandante de la fuerza, general del Aire Julio Fullaondo, estos tiros no se ejecutan contra la aeronave, sino con multas de advertencia.
Durante la maniobra evasiva, la avióneta realizó un vuelo rasante y aterrizó de forma momentánea en un camino vecinal en mediaciones de Capitán Bado. En el lugar se acercaron varios vehículos, lo que motivó que una aeronave Super Tucano realizara disparos de amedrentamiento al suelo, provocando la retirada inmediata de los motorizados.
La aeronave irregular volvió a despegar sin apagar motores y emprendió su retorno hacia Bolivia, mientras era escoltada por medios aéreos paraguayos, que continuaron efectuando tiros de advertencia durante el seguimiento.
La avióneta fue identificada como una Cessna 206 con matrícula boliviana. La información fue compartida con las autoridades de Brasil y con el control aéreo de Bolivia, con el fin de determinar si el aparato fue interceptado posteriormente.
Desde la FAP reiteraron que Paraguay no cuenta con una ley de derribo y que el uso de la fuerza solo está contemplado en casos de legítima defensa ante una amenaza directa. Asimismo, se presume que la aeronave intentaba descargar un cargamento ilícito, aunque el breve aterrizaje —de poco más de un minuto— habría impedido esa operación.