Dos de las principales empresas energéticas de Europa, la italiana Ení y la española repsolexplorarán un papel clave en la eventual reconstrucción de la industria petrolera y gasífera venezolana, en medio de negociaciones con la administración del presidente Donald Trump para aliviar las sanciones que les permitirán recuperar más de 6.000 millones de dólares que el Estado venezolano les adeuda.
Según informó El diario de Wall Streetambas compañías consideran que la salida del poder dy Nicolás Maduro abrió una ventana de oportunidad para resolver una deuda acumulada que ronda los 3.000 millones de dólares para cada empresaproducto de años de suministro de gas sin recibir pagos por parte de Petróleos de Venezuela (Pdvsa).
La semana pasada, Eni y Repsol solicitaron formalmente a Washington licencias para exportar crudo venezolanoque sería utilizado como mecanismo de pago por el gas suministrado, indicó una persona familiarizada con las gestiones. No está claro cuándo la administración Trump responderá a esa solicitud.
Ambas compañías llevan años operando en Venezuela y extraen gas de un importante yacimiento en alto mar que abastece a Pdvsa y representa alrededor del 40% del suministro de gas del país. Sin embargo, desde marzo dejaron de recibir pagos luego de que el gobierno estadounidense decidiera no renovar las licencias que permitían compensaciones mediante cargamentos de crudo, en lugar de pagos en efectivo.
Mantengan el flujo de gasPese a la falta de pago, Eni y Repsol han mantenido el flujo de gas, conscientes del impacto devastador que una interrupción tendría sobre la ya golpeada economía venezolana. Según fuentes citadas por El diario de Wall Streetambas empresas concluyen que preservar esos activos resulta estratégico a largo plazo y que cortar el suministro podría agravar la crisis social.
“Esto es esencial para evitar cualquier tipo de problema social”afirmó el director ejecutivo de Eni, Claudio Descalzi, durante una reciente reunión en la Casa Blanca.
La deuda pendiente resulta especialmente delicada para Repsol, cuya capitalización bursátil ronda los 20.000 millones de dólareslo que hace que la exposición venezolana tenga un peso significativo en sus finanzas.
Los directores ejecutivos de Eni y Repsol estuvieron entre los pocos líderes energéticos extranjeros presentes en una cumbre de petróleo y gas celebrada en la Casa Blanca a comienzos de este mes, en la que Trump buscó promover inversiones para reactivar la producción venezolana.
“Tenemos personal, instalaciones y capacidad técnica… estamos listos para invertir más en Venezuela”, dijo el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, quien aseguró que la empresa podría triplicar su producción petrolera en el país en los próximos años.
Licencias canceladasAntes de marzo, ambas compañías contaban con licencias que les permitían recibir cargamentos de crudo como pago. Ese mecanismo fue eliminado, y posteriormente solo Chevron obtuvo una exención para exportar petróleo venezolano.
Aunque Eni y Repsol operan en Venezuela desde hace años —incluida la puesta en marcha en 2015 del yacimiento de gas Perla, uno de los mayores de Sudamérica—, otras grandes petroleras han mostrado cautela ante la inestabilidad política, la corrupción acumulada y la necesidad de inversiones multimillonarias.
El director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woodsseñaló en la reunión que Venezuela es actualmente “invertible”, pero advirtió que ese estatus depende de las decisiones de la administración Trump. Por su parte, el CEO de Caparazón, Wael Sawanindicó que las mayores oportunidades de su empresa en el país se concentran en el gas, particularmente en el yacimiento Dragón, con aviones de exportación hacia Trinidad y Tobago.
Desde el punto de vista ambiental, El diario de Wall Street destaca que los campos petroleros venezolanos figuran entre los de mayores emisiones del mundo, debido a la quema masiva de gas asociada. Según el Banco Mundial, Venezuela es el país que más gas quema por cada barril de petróleo producidouna práctica que genera importantes liberaciones de metano, un gas con un potencial de calentamiento global muy superior al del dióxido de carbono.
En este contexto, Eni y Repsol aparecen como actores centrales en cualquier intento de reactivar el sector energético venezolano, aunque su participación dependerá de la resolución de la deuda, el alivio de sanciones y la estabilidad política que logre consolidarse en la etapa pos-Maduro.
DeudáEE UUEnílicenciarepsolVenezuela