Los eventos de este fin de semana, con la captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas de Estados Unidos, representan solo el primer paso para rescatar la libertad y la democracia en Venezuela.
Desde ya se debe iniciar una transición justa y equilibrada, apoyada por Estados Unidos, para resolver ese vacío de poder. Una mala gestión en ese sentido podría derivar en una crisis más profunda. “El remedio sería peor que la enfermedad” y podría provocarse una emigración explosiva de venezolanos desesperados.
Dejemos de quejarnos de que las transiciones son difíciles y complicadas y atacamos esta con firmeza, para evitar que el caos supere a la dictadura saliente. Estos serán los primeros pasos que esperamos que Estados Unidos incluyan:
1, Apoyo a liderazgos locales: no imponer un gobierno, sino respaldar a figuras que tengan legitimad interna (como María Corina Machado y Edmundo González).
2. Conseguir una estabilidad interna: si los grupos armados (colectivos o facciones militares chavistas) generan un conflicto civil, la salida de venezolanos podría superar cualquier récord anterior por la desesperación de la inseguridad.
3. Control del Cártel de los Soles: la captura de Maduro es solo la cabeza. Hay que desmantelar la estructura del narcotráfico.
4. Liberación inmediata de todos los presos políticos: según reporte de la ONG Foro Penal, para el lunes 5 de enero de 2026, hay un total de 863 presos políticos detenidos arbitrariamente y sin haber recibido una condena formal.
5. Cohesionar a los militares institucionales: a) Desarticulando la lealtad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) hacia el antiguo régimen y transferirla a la institucionalidad. b) Garantizar protección y permanencia en la institución a los militares que no estén involucrados en crímenes de lesa humanidad o narcoterrorismo. c) Crear un plan de asistencia técnica para la reconstrucción de la Fuerza Armada Venezolana (FAV), enfocado en la defensa soberana y el combate del crimen organizado.
Estados Unidos deberá gestionar la dirección de la transición, sin que parezca una intervención externa, formalidad vital para la legitimidad del nuevo gobierno. De lo contrario se correría el riesgo de alienar a los militares institucionalistas que, aunque rechacen la dictadura madurista, son nacionalistas y podrían ver la acción como una ocupación.
Esta importante tarea debe ser abordada por un equipo presidido por Marcos Rubio, por Estados Unidos; y Edmundo González Urrutia y María Corina Machado, por Venezuela.
Juan Marcos Colmenares es abogado y miembro de Vente Venezuela.
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