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Tuesday, June 23, 2026
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    ¿Es una utopía integrar la libertad económica, la libertad política y lo social?

    No es fácil navegar en aguas tan profundas del pensamiento democrático universal, cuando tienes necesariamente que incluir la historia, las teorías económicas, políticas y filosóficas sin que quienes con más conocimiento y experiencia te descalifiquen a priori. Considero que tengo un hándicap a mi favor; La facilidad de expresión con el lenguaje que utilizaron los ingenieros para hacer digerible a pesar de los ingresos socioeconómicos y de la formación cognitiva, para informar lo que queremos informar. La forma pedagógica es tan nuestra y amigable que se entiende a todos los niveles, independientemente de la preparación académica y otras virtudes que puedan tener el público interesado.

    Dos ensayos leídos y aun sin comprender al 100% es mi primera carta de presentación, la otra es mi osadía al escribir luego de solo haber leído La relación entre libertad económica y libertad política de Milton Friedman -parte. Y Reflexiones sobre el Liberalismo del Dr. Henry Ramos Allup. Se aplican otras condiciones. ¿Esto es un ensayo? No lo sé. Es, sin duda, un resumen concluyente de mis apreciaciones sobre su lectura: Una sociedad que no prioriza la libertad sobre la igualdad no obtendrá ninguna de las dos cosas.

    El resumen de la idea de libertad de Friedman en su obra. Capitalismo y Libertades que “la libertad económica es un prerrequisito indispensable para la libertad política”, ya que, un sistema de mercado libre limita el poder del Estado, permite la cooperación voluntaria y asegura la dispersión del poder, promoviendo así la autonomía individual y la prosperidad. El gobierno debe intervenir lo mínimo y solo debe enfocarse en proteger la propiedad y hacer cumplir las normas y no, en regular la economía.

    ¿Es un dogma del liberalismo que debe existir un crecimiento económico a toda costa? ¿Es esa su riqueza filosófica? No estoy muy claro en eso, pero parece que esa es su línea de pensamiento. Esa línea de pensamiento y comportamiento filosófico descrita ¿Es un proceder honesto? ¿Es Justo? ¿Es social? No lo sé. Pero ante alguna respuesta vaga, ambigua o quizás inentendible para mi o para tantos, me gustaría saber: ¿¿Es imposible integrar al liberalismo con un estado social? No lo sé

    Independientemente de cualquier respuesta, viví un episodio que en contexto simula la misma interrogante. Les cuento: hace un par de años en mis caminatas matutinas con amigos -economistas, médicos, abogados y colegas-, el ingeniero Castillo, al comentar sobre lo que tuvo que sufrir la generación nacida entre los años 50-60 y profesionalizada entre 1970 -1980, atinó en su diagnóstico: “Fuimos nosotros quienes tuvimos que pagar las consecuencias de transformación de un país en una nación. Alguna generación tenía que sufrirlo, nos tocó a nosotros”.

    La generación de los jóvenes hijos de obreros, maestros, oficinistas, contables, agricultores y extranjeros, disfrutamos de la gratuidad de la educación pública y universitaria, nos preparados académicamente, fuimos educados para ser éticos, honestos y ser parte de la sociedad más creativa y pulcra de la democracia. En las postrimerías del siglo XX, pasamos de ser el ejemplo social del país, a inútiles y justo en nuestro mejor momento. De la nada volvió el militarismo y el caudillismo imbécil. Nos tocó ser sustituidos por civiles ineptos y por militares mal preparados, sin conocimientos y ambiciosos. Fuimos dejados a un lado por tener principios y pundonor. Alguna generación tenía que ser sacrificada para que el país fuese transformado en nación. lamentablemente las consecuencias la pagamos nosotros

    Un país de transformación para mal o para bien, por una guerra civil o por la inmoralidad de sus gobernantes. Es Historia; Grecia sucumbió ante el imperio Bizantino y este ante el Romano. Con la caída de Constantinopla surgió el Imperio Español y el Portugués. Los ingleses perdieron la guerra. Norteamérica es el país de las libertades civiles y de las leyes desde hace 200 años. Gandhi libero a la India con paciencia y paz. Mandela líder a su país luego de 28 años de prisión. Walesa libero a su país con un movimiento obrero. Israel ha tenido y ha librado una batalla a diario, desde que es una nación por su supervivencia. No opino, solo narro la historia. ¡Quizás nuestra épica es inédita y hasta ejemplar!

    A todos nos debe servir de ejemplo la historia universal en Venezuela. El proceso de transformación luce urgente y necesario. Todos los que de alguna forma contribuyeron o fueron cómplices de esta borrachera de corrupción, del reparto del botín, de vivir de las fechorías o ser cuota parte por su inmoralidad o falta de honestidad o ética tiene que ser juzgado, saben que lo hicieron mal. Tienen que parar, tienen que decir ¡bastante! Tienen que pensar en el país.

    Todo empresario, funcionario público, profesional, político o quien se haya beneficiado de alguna forma, tiene y debe ser juzgado. Solo así habrá justicia, solo así comenzaremos desde cero, a construir una nación grande y fuerte para todos. Solo “No” perdonando a quienes traicionaron a este país, lo arruinaron y lo vendieron, podrían sentarse las bases para hacer un país de principios, de leyes, de normas, de futuro para todos. ¡La confesión es un acto de constricción! Ser juzgado no es sinónimo de arresto o de cárcel. Es solo justicia.

    La nueva administración tiene la obligación de hacerlo bien por el bien de ¡todos y para todos! Respetando las leyes, pero siendo implacable con quienes las violaron. Sin preferencias, sin amiguismos, sin prebendas.

    La libertad económica no es libertinaje. La libertad política no es impunidad.

    El apoyo social debe ser eventual y obligatorio para quienes lo merecen, pero debe ser parte de la política social de un país que quiera transformar a todo el pueblo en ciudadanos. No puede ni debe ser gratis. No debe ser constante. Debe ser específico y perentorio para integrar a quienes, en minusvalía económica, puedan contribuir, aportando a construir a que su país sea una gran nación.

    Quizás es mi visión utópica al integrar el liberalismo teórico, con el pragmatismo económico, político y el apoyo social. Integrar esas variables es la mejor manera de construir una gran nación para todos, en el menor tiempo posible.

    “¡Sin justicia no habrá paz! El respeto al derecho ajeno es la paz”, Benito Juárez.